Lo que hay que saber antes de participar en una carrera deportiva

Se estima que 7 de cada 10 personas que practican deporte lo hacen por su cuenta y de manera desprotegida, sin saber si el ejercicio físico que realizan supone algún riesgo para su salud. SIGUE LEYENDO ABAJO >>

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Las carreras populares son eventos deportivos (que también incluyen competencias ciclistas, maratones y triatlones) en las que pueden participar personas que no necesariamente tienen un alto nivel competitivo; es decir, quienes practican deporte amateur. Muchos de ellas se organizan por una buena causa y eso atrae a muchos más participantes. Sin embargo, esto no quiere decir que no sea necesaria una preparación para llevarlas a cabo.

 

Los especialistas advierten de que realizar una carrera popular sin entrenamiento adecuado ni revisión médica previa puede acarrear riesgos para la salud, principalmente para el corazón en personas que superan los 40 años.

 

Muchas personas piensan que una carrera popular representa el mejor momento para reconciliarse con el ejercicio físico y piensan que podrán hacerlo fácilmente porque en su juventud eran buenos en algún deporte. Lo que suele perderse de vista es que la forma física se ha perdido y recuperarla no sucede de la noche a la mañana.

 

Si estás pensando en participar próximamente en una carrera popular o pretendes realizar una actividad deportiva nueva e intensa —como salir a correr por cuenta propia o jugar una “cascarita” de fútbol— es necesario someterse a una evaluación médico-deportiva previa, sobre todo si rebasas los 35 ó 40 años de edad. Dicha evaluación permitirá:

 

Ayudar a mejorar la salud y el rendimiento físico.
Prevenir al máximo los riesgos para la salud como lesiones, desmayos, arritmias y agravamiento de otros problemas crónicos.
Identificar patologías que limiten la práctica deportiva.
Plantear una estrategia terapéutica y/o de rehabilitación para padecimientos identificados.

 

Se aconseja realizar una consulta antes de empezar a practicar deporte y después una revisión entre cada dos y cinco años.

 

Además de la revisión médico-deportiva, hay que entrenarse y es posible que, en ciertos casos, incluso haga falta un preparador físico. Se recomienda ejercitarse dos o tres veces a la semana y el entrenamiento previo, a cualquier actividad de intensidad media, debe iniciarse al menos dos meses antes.