Cinco consejos para alimentarse de forma ecológica

Ser respetuosos con el entorno también se refleja en la forma en la que nos alimentamos. Hay personas que tienen muy presente el hecho de que sin un medio ambiente bien conservado no puede haber alimentos saludables; sin embargo, esto puede ser un gran desafío. Si quieres saber cómo convertirte en un consumidor ecológico, este artículo te interesa. SIGUE LEYENDO ABAJO >>

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A diferencia de los vegetarianos (quienes se alimentan de frutas, verduras, huevos, leche y algunos hasta de pescado) y de los veganos (quienes evitan cualquier alimento que tenga un origen animal), existen personas que han encontrado una manera más sostenible y respetuosa con el medio ambiente para alimentarse. Su premisa es: no se puede seguir una alimentación saludable en un planeta enfermo.
Comer los alimentos con la carga ambiental más baja, con el menor potencial de influencia en el calentamiento global y la menor posibilidad de echar a perder el planeta es el objetivo de una alimentación ecológica que, adicionalmente, tiene un impacto positivo en nuestros cuerpos. Esto implica consumir alimentos producidos en un entorno propio y no los que son traídos desde miles de kilómetros de distancia y envueltos en varias capas de embalaje plástico, lo cual supone una mayor generación de residuos, gasto de energía y emisión de gases de efecto invernadero en su transporte y almacenaje.
A continuación compartimos contigo cinco estrategias para llevar a la práctica una alimentación ecológica:
1. Basar la alimentación en tejidos vegetales frescos sin renunciar a la carne. El objetivo es buscar alimentos con la menor huella de carbono y la menor huella hídrica posible; es decir, que en su producción, procesado y transporte se utilicen la menor energía y agua posibles. Los alimentos que mejor cumplen con estas características son las frutas, verduras y leguminosas; en tanto que el consumo de productos de origen animal se ve reducido y se cuida cuáles de éstos tienen el menor impacto ambiental.
2. Dar prioridad a los productos locales. El transporte es una de las actividades que más impacto ambiental genera. Por ello, se recomienda consumir –siempre que se pueda– alimentos producidos en un entorno cercano e, inclusive, alimentos cultivados en casa. En la ciudad de México existen iniciativas como el Mercado del Trueque y Mercado el 100, que fomentan el consumo local.
3. Consumir productos con etiquetado ecológico y de comercio justo. Los productores de alimentos con certificados ecológicos y solidarios tienen especial cuidado con el medio ambiente, sólo basta verificar si el producto en cuestión cuenta con el certificado correspondiente.
4. Elegir alimentos sin empaquetado excesivo. A la hora de ir a hacer las compras es aconsejable evitar aquellos productos cuyos empaques son plastificados, de unicel o simplemente excesivos; adicionalmente, hay que evitar aceptar bolsas desechables y preferir las bolsas reutilizables para transportar nuestras compras hasta el hogar.
5. Seleccionar productos pensados para reducir, reutilizar y reciclar. Preferir los productos ecodiseñados, es decir, aquellos cuyo impacto ambiental y consumo de recursos una vez desechados son menores. Por ejemplo, para hacerse un café es preferible la clásica cafetera italiana que las que utilizan filtros o cápsulas de usar y tirar.
Ahora ya sabes cómo ayudar a cuidar el medio ambiente a la hora de elegir los alimentos que hacen a tu dieta. Con la ayuda de un profesional en nutrición y alimentación podrás reconocer con más facilidad qué tipo de productos cumplen mejor con este objetivo.
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