Cinco pasos para revivir tu bicicleta

¿Quieres volver a andar en bici pero está arrumbada en el cuarto de los triques? Quizá estés pensando que su compostura requiere de una “cirugía mayor” y que tal vez necesites una nueva… mejor piénsalo dos veces. Esa bici que tienes empolvada o quizá hasta oxidada en el rincón sí que puede tener remedio. SIGUE LEYENDO ABAJO >>

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¿Eres de los afortunados que todavía conservan su bicicleta? Es hora de desempolvarla y disfrutar de la primavera y el verano dando pedaleadas por la ciudad.
Recuperar tu bicicleta puede ser más fácil de lo que te imaginas. Con estos cinco consejos básicos conseguirás volver a la actividad sin invertir tanto dinero.
1. BAÑO URGENTE. La primera cosa que debes hacer es desempolvar y limpiar tu bicicleta; lo puedes hacer con un buen manguerazo, pero por favor no intentes usar una karcher porque terminarás metiendo agua por donde no se debe. Si encuentras zonas de engrase donde el aceite esté demasiado pegado (ya sea en la cadena o en los cambios), procura utilizar un desengrasante para retirar el exceso; pero si la grasa no está muy adherida, bastará con una esponja con agua jabonosa. Para terminar este paso deberás enjuagar la superficie y dejar secar tu bici, de preferencia al aire libre.
2. REVISIÓN DE FRENOS Y RUEDAS. Los frenos y las ruedas son los dos elementos a los que debes prestar mayor atención, pues de ellos depende tu seguridad al momento de desplazarte. Comprueba que las ruedas estén bien centradas respecto al cuadro y que los cierres estén apretados correctamente. Para los frenos es preciso realizar una revisión completa: verificar que los cables y las pastillas de las pinzas funcionen correctamente y que éstas esté libres de aceite. Si detectas que están dañados lo más conveniente será reponer las piezas.
3. CHEQUEO DE LA CADENA Y LOS CAMBIOS. En este paso hay que revisar los cambios y engrasar la cadena. Si la transmisión se desajustó, hay que utilizar un desarmador para ajustar los tornillos que normalmente acompañan al cambio trasero y los que regulan el desviador de los platos. También se debe tocar la tensión de los cables que parten desde el manillar. Para lubricar la cadena consigue un aceite fino (preferiblemente con teflón); aunque también existen aceites para ambientes secos y húmedos, su uso dependerá del tipo de recorridos que haces. De paso, verifica que estén bien selladas las suspensiones y revisa sus niveles para ponerlos a tu gusto.
4. REGULA LA ALTURA DEL ASIENTO. Cerciórate de que la altura del sillín sea a tu medida, pues esto te puede evitar dolores de rodilla o espalda innecesarios. Aprovecha para limpiar tu ánfora (si la tienes), sobre todo si la última vez la llenaste de bebidas isotónicas, las cuales producen cultivos de hongos espectaculares cuando permanecen guardados dentro del ánfora. Por último, échale un vistazo a la bolsa con los repuestos para comprobar si tienes completas las herramientas y en buen estado el conjunto de recambios.
5. PROBAR LA PRESIÓN DE LAS LLANTAS. La presión de las llantas varía dependiendo de la rodada, recuerda que una bicicleta de ruta debe ser inflada a una presión superior a la que pueden darte las bombas de aire de la gasolinera. Las presiones recomendadas para bicicletas plegables con ruedas de 16-20” suele estar entre los 60 y los 120 PSI (4 a 8 bares), en caso de las bicis urbanas, híbridas y de montaña va de 35 a 65 PSI (2.5 a 4.5 bares) y en el caso de las de ruta la presión debe ser de 100 a 110 PSI.
¿Demasiado complicado para ti? No te preocupes, siempre existe la posibilidad de llevar tu bici con un mecánico profesional. Lo importante es que recuperes tu bicicleta y te pongas en movimiento.