La bicicleta: el vehículo más eficiente para la humanidad

Piensa por un momento lo siguiente: si el número de bicicletas en el mundo supera al de automóviles, ¿por qué el modelo de sub-urbanización siguen privilegiando al automóvil?, ¿la bicicleta en verdad podrá posicionarse como el vehículo dominante en el futuro? SIGUE LEYENDO ABAJO >>

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La pérdida de espacios para transitar libremente a pie o en bicicleta ha sido tan gradual –viene ocurriendo desde hace varias generaciones– que quizá muchas personas han olvidado el valor de la propulsión humana como medio eficaz de transporte dentro de las ciudades.
El modelo norteamericano de sub-urbanización –que esparce los centros de trabajo, vivienda y servicios sobre grandes distancias– poco a poco ha ido propiciando el abandono de la bicicleta, a la vez que ha privilegiado el uso de vehículos automotores. No es de extrañar, pues, que las personas no se animan tan fácilmente a utilizar su bicicleta como medio de transporte por el alto riesgo de ser lastimados o perder la vida en las calles.
Esto resulta paradójico cuando ha sido ampliamente demostrada la utilidad del uso de la bicicleta como medio de transporte:
Un ciclista consume menos energía por kilómetro-pasajero que cualquier otra forma de transporte, incluyendo el caminar.
Sólo los peces y las aves migratorias son más eficientes para transportarse que un hombre sobre una bicicleta.
El número de bicicletas en el mundo supera al de automóviles en una proporción de dos a uno (existen más de mil millones de bicis concentradas en el tercer mundo, particularmente en China y en la India).
Entonces, qué es lo que realmente se necesita para que la gente se decida a usar nuevamente a sus bicicletas:
• HABILITACIÓN DE ESPACIOS SEGUROS. Estos espacios deben estar separados del arroyo vehicular por líneas pintadas, tachuelas reflejantes, boyas e incluso cercas que brinden seguridad al ciclista.
• CREACIÓN DE UNA RED DE CICLOVÍAS. La idea es conseguir una interconexión para que el ciclista pueda moverse con seguridad hacia cualquier parte de la ciudad.
• INVERTIR EN INFRAESTRUCTURA CICLISTA. Esto incluye la creación de espacios para estacionamientos, los cuales deben estar cercanos a las estaciones de autobuses, donde la bici pueda resguardarse de forma segura mientras el viajero completa su viaje en el transporte público.
Alemania, Holanda y Japón son países que han desarrollado modelos de planeación sobresalientes para la movilidad en bicicleta, con los cuales sus gobiernos también se han visto favorecidos al disminuir los embotellamientos y la contaminación en sus ciudades. En definitiva, está demostrado cómo ciertas políticas públicas pueden utilizarse para permitir que el ciclismo sea una alternativa segura y conveniente al automóvil, ya que:
Mejorará la salud de las personas.
Ofrece opciones accesibles a las clases menos favorecidas.
Ayuda a reducir la creciente contaminación y el calentamiento global.
En la medida en que se comparta esta nueva cultura de movilidad, que privilegia al ciudadano a pie y/o en bicicleta, más cerca estaremos de ver a nuestras ciudades más humanizadas y en comunidad con nuestro entorno.