La importancia del estiramiento en la actividad deportiva

Sólo necesitas 10 minutos después de tu actividad ciclista para mantener un adecuado tono muscular y reducir el riesgo de lesiones. Una buena sesión de estiramiento te puede ayudar a tener un mejor rendimiento durante tu entrenamiento y alcanzar así un mejor nivel competitivo. Sin embargo, la mayoría de las personas prescinde de estos beneficios. ¿Quieres saber más sobre el tema? SIGUE LEYENDO ABAJO >>

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Una buena sesión de estiramientos ofrece diversos e importantes beneficios que no deberían pasar desapercibidos por ningún atleta. De hecho, se ha llegado a proponer que un buen estiramiento –de duración, técnica e intensidad adecuadas– después de la actividad física puede llegar a sustituir perfectamente a una completa sesión de masaje. Sin embargo, numerosos estudios desaconsejan estirar ANTES de una prueba o entrenamiento, ya que el efecto relajante de los estiramientos reduce el tono muscular y se pierde potencia y velocidad.
Dentro de los beneficios de una sesión de estiramiento podemos mencionar los siguientes:
Aumenta la oxigenación muscular.
Favorece la relajación muscular y psicológica.
Estimula y facilita la circulación sanguínea, haciendo más efectivo el suministro de nutrimentos y la eliminación de sus productos de desecho.
Funciona como un potente analgésico al reducir algunos de los dolores musculares más comunes.
Regula el nivel de cansancio y estrés.
Es muy conveniente practicar estiramientos a los pocos minutos de efectuar el entrenamiento o la competencia, ya que el músculo “caliente” es más fácil de “trabajar” que en frío.
¿Cómo efectuar los estiramientos?
1. Inspira profundamente y colócate en la posición de partida, según el ejercicio de estiramiento que vayas a hacer.
2. Inicia el estiramiento lenta y progresivamente hasta encontrar el “punto de dolor”.
3. Una vez ahí, detente, sin rebotes ni esfuerzos suplementarios.
4. Si lo haz realizado correctamente, ese pequeño “punto de dolor” desaparece (sin desplazarte) a los 2 a 3 segundos. Esto indica que el músculo se ha “dejado llevar” y se ha relajado.
5. Una vez que compruebes que no se estira más, el músculo dejará de doler. En ese momento aprovecha para hacer una espiración hasta vaciar completamente tus pulmones.
6. Pasados 10 a 20 segundos, vuelve progresivamente a la posición de inicio.
Lo ideal es recibir el consejo de un especialista (ya sea un preparador físico, fisioterapeuta, quiromasajista o médico) para saber qué ejercicios de estiramiento efectuar y su técnica correcta.