Aprende a identificar a los charlatanes de la alimentación

¿Cuántas veces no habrás escuchado un sin fin de recomendaciones que provienen de supuestos expertos en nutrición y que se acompañan de promesas milagrosas que no te demandan ningún esfuerzo? El interés creciente por la nutrición, las expectativas y el desconocimiento de la gente alimentan el éxito de los falsos gurús de la alimentación. En esta nota te damos prácticos consejos que te ayudarán a identificarlos y te mostramos cómo pueden poner en riesgo tu salud. SIGUE LEYENDO ABAJO >>

Product Information

A través de diferentes medios de comunicación, por medio de libros que se venden como “best seller” y hasta en las conversaciones de vestidor, somos bombardeados de información que tienen que ver con el mejoramiento de nuestra alimentación; sin embargo, pocas veces nos detenemos a analizar de dónde provienen esos consejos y si las personas que los brindan tienen el suficiente conocimiento y experiencia para difundirlos.
Tal vez esto te suene familiar:
“Leí en una revista que recomiendan quitar para siempre la leche de nuestra dieta.”
“En la tele una experta dijo que debemos beber agua de mar.”
“Salió un libro buenísimo con dietas sin esfuerzos y hasta trae recetario.”
Todos estos “consejos nutricionales” suelen ser presentados con una batería mercadológica, ya sea en forma de empaque elegante o a través de algún personaje famoso que poco sabe de nutrición.
Empecemos por el principio: si la alimentación es clave para una buena salud, por sentido común, ¿no deberían ser el médico, nutriólogo o alguna entidad de referencia en salud pública los expertos para abordar el tema? No obstante, la realidad es que los falsos “gurús” tienen mucho éxito en una sociedad tan ávida de cubrir sus necesidades de forma inmediata, sobre todo cuando éstas se acompañan de expectativas exageradas y poco realistas.
Cómo reconocer a un charlatán de la alimentación
Actualmente, los conocimientos que la población tiene sobre nutrición aún siguen siendo bastante superficiales y esto la hace presa vulnerable ante campañas de ventas con mensajes bien montados y falsos testimonios.
La mejor manera de poner freno a esa situación es haciendo a un lado la ignorancia e identificando a los charlatanes de la alimentación, quienes generalmente:
Utilizan a menudo conceptos como “alimentación natural y energética”, “desintoxicación”, “sin químicos”, “equilibrio interior” o “curación vibracional”.
Venden suplementos dietéticos, o bien, reciben un beneficio económico en función de los productos que recomiendan. Recuerda que cuando un científico se vuelve empresario, su credibilidad está en entredicho.
Hacen declaraciones exageradas respecto a la alimentación; por ejemplo, “con este método bajas de peso rápidamente y sin esfuerzo” o “este suplemento alivia una amplia variedad de enfermedades”.
Afirman que sus métodos son aplicables a toda clase de pacientes y demeritan el enfoque personalizado, restando importancia a la presencia de problemas físicos o emocionales.
Basan sus teorías en un mejoramiento de la función metabólica, del aprovechamiento de la insulina o una reducción del efecto antioxidante, sin explicar claramente cómo es que esto ocurre.
Eliminan la suspicacia de las personas a través de la “teorías de la conspiración”, argumentando que sus métodos y/o productos no son avalados por la ciencia porque la industria farmacéutica y el gobierno “están aliados para ocultar información acerca de una cura milagrosa”.
Si aún tienes dudas sobre la trayectoria de alguien que se autodenomina experto en nutrición, basta con revisar su currículum. Los charlatanes hablan de sí mismos como “he implementado mis técnicas en diferentes países” o “miles de personas están satisfechas con mi método” en vez de citar qué clase de titulación sanitaria poseen o si han hecho publicaciones en revistas científicas. Sin embargo, a veces pasa que el falso gurú sí es un verdadero profesional sanitario que, o bien desconoce que en el ámbito científico-sanitario es imprescindible demostrar las teorías antes de implementarlas o difundirlas, o bien nos quiere embaucar deliberadamente. Desde luego, los títulos académicos detrás del nombre no siempre garantizan su calidad ética.
Consecuencias de seguir recomendaciones alimentarias erróneas
El principal peligro de estos individuos es que generan una gran desorientación y esto propicia a su vez que los consumidores pierdan la fe en las fuentes formales de información nutricional y la confianza a la hora de tratar de implementar un estilo de vida saludable. Otras consecuencias graves incluyen:
Demorar o evitar la búsqueda de un tratamiento sanitario adecuado y necesario para remediar un problema de salud.
Generar malnutrición (desnutrición, sobrepeso u obesidad) y favorecer el desarrollo de trastornos de la conducta alimentaria.
Agravar enfermedades o desencadenar trastornos del metabolismo.
Padecer efectos secundarios a causa de suplementos dietéticos no evaluados en humanos.
Fomentar el sentimiento de frustración, que perjudica al estado psicológico
Producir gastos económicos innecesarios
No olvides que existe una manera de verificar si la persona que atiende tu salud cuenta con cédula profesional o con la certificación pertinente. Haz uso de tu sentido común y acércate con algún profesional de la salud que ya conozcas, seguramente éste podrá orientarte para encontrar al especialista adecuado.
¿Necesitas una asesoría personalizada y profesional?
Escribe a: nutricionintegral@glipp.com.mx