Bebidas energéticas y deportivas: ¿cuáles son las diferencias?

En los últimos años el mercado de las bebidas energéticas ha mostrado un crecimiento exponencial, y más aún, la mitad del consumo total de estas bebidas ocurre en la población de entre 12 y 25 años. ¿Sabes cuál es la diferencia entre las bebidas energéticas y las bebidas deportivas? ¿Cuándo es conveniente consumir cada una de ellas? SIGUE LEYENDO ABAJO >>

Product Information

Las bebidas energéticas son aquellas que contienen cafeína, taurina y/o vitaminas –a menudo en combinación con otros ingredientes–, que carecen de alcohol y que son comercializadas por su supuesto efecto “estimulante, energizante y/o potenciador”.
Pero ¿es verdad que la taurina, principal componente de las bebidas energéticas, posee un efecto positivo sobre la función cognitiva o el rendimiento deportivo? La taurina es un aminoácido que nuestro cuerpo fabrica por sí mismo y hasta la fecha no existen suficientes evidencias científicas de que dicha aseveración sea cierta.
Existen otros ingredientes en las bebidas energéticas, como extractos de hierbas muy poco estudiados en humanos –como el guaraná– y la cafeína, que aceleran la mente y el metabolismo al causar fluctuaciones en la conducción de señales nerviosas y dan la sensación de energía. Además, contienen altas concentraciones de azúcares (alrededor de 240 mL, es decir, una taza). También pueden contener otras sustancias como inositol, ginseng, glutamina, galactosa, creatina y carnitina; sin embargo, la mayoría de las veces estos ingredientes están presentes en cantidades demasiado bajas como para tener un efecto real sobre el organismo.
Las bebidas energéticas no deben ser consideradas como bebidas deportivas
A diferencia de las bebidas energéticas, las bebidas deportivas –también conocidas como isotónicas– sí han mostrado a través de estudios científicos mejorar del rendimiento deportivo en determinadas circunstancias.
Además, el propósito de las bebidas energéticas –que vienen en forma líquida– no es hidratar el cuerpo. Más bien, su composición a menudo puede disminuir el vaciamiento del estómago e interferir con la absorción de líquido y nutrimentos en el intestino, por lo cual son totalmente inapropiadas cuando existe una necesidad de hidratación.
Cuando se hace un análisis detallado del alto contenido de gas, hidratos de carbono y cafeína, la mejor recomendación que un profesional de la nutrición puede hacer es desaconsejar la hidratación a través de este tipo de bebidas.
Riesgos de las bebidas energéticas en la población joven
De acuerdo con una publicación en la revista Pediatrics de 2011, las bebidas energéticas deben consumirse con límite en la población adulta y restringirse del todo en población pediátrica, ya que su consumo se ha asociado con:
Obesidad infantil e incrementos indeseables de la glucosa en sangre (relacionados con el riesgo de diabetes).
Aumentos de la tensión arterial y agravamiento de afecciones cardíacas preexistentes.
Agravamiento del asma.
Problemas dentales y óseos.
Aumento del riesgo de intoxicación por cafeína.
Mala calidad del sueño.
Menor sensación de bienestar, trastornos del estado de ánimo, baja autoestima e incluso depresión.
Peor rendimiento escolar.
En resumen, las bebidas energéticas son totalmente prescindibles, superfluas e inclusive riesgosas. El consejo general en torno a este tipo de bebidas debe ser el mismo que se emite respecto a otros alimentos insanos: cuanto menos se consuma mejor, sobre todo en el caso de los niños. No olvides que un especialista en nutrición podrá proporcionarte información correcta y adecuada a tus necesidades.
¿Necesitas una asesoría personalizada y profesional?
Escribe a: nutricionintegral@glipp.com.mx