Consejos para practicar ciclismo durante el embarazo

Actualmente, el deporte forma parte del estilo de vida de muchas personas, independientemente de la edad, género o condición. En el caso de las mujeres, una de las etapas más particulares es el embarazo, debido a los cambios corporales que ocurren durante la gestación. Por ello, es muy importante que la mujer embarazada tenga una visión completa sobre las posibilidades de realizar una práctica deportiva segura, tanto para ella como para su bebé. Aunque los beneficios de la actividad física en el embarazo genera cierta polémica, existen recomendaciones médicas que sirven de pauta y deben ser tomadas en cuenta. Conócelas en esta nota. SIGUE LEYENDO ABAJO >>

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Los cambios generados por el embarazo son muchos y ocurren en diferentes sistemas, dentro de los cuales se encuentra el músculo-esquelético (músculos, huesos y articulaciones). Es muy común que una mujer embarazada tenga incomodidad a nivel del vientre y la región pélvica, debido al peso extra y a la tensión ejercida sobre los ligamentos que mantienen al bebé en su posición.
Además, el embarazo aumenta la elasticidad de las articulaciones y ligamentos por efecto de las hormonas liberadas durante la gestación, lo que propicia un movimiento más amplio y facilita las posibilidades de torceduras en las extremidades. Esto no quiere decir que el ejercicio esté prohibido; más bien, significa que hay que tomar ciertas precauciones, como por ejemplo:
Practicar deportes que no requieran de saltos o estiramientos excesivos
Utilizar calzado apropiado
Practicar movimientos de calentamiento de hombros, tobillos y rodillas
Realizar ejercicio físico moderado
Beneficios del ciclismo durante el embarazo
El ciclismo es sumamente aconsejado durante el embarazo y se puede practicar hasta el último mes de gestación, a menos que exista alguna patología concomitante previamente identificada por el médico. Los beneficios de la práctica del ciclismo durante el embarazo son:
Disminuye el dolor lumbar
Mejora el crecimiento de la placenta
Previene la ganancia peso y la diabetes gestacional
Favorece un parto más fácil
Ofrece beneficios psicológicos
De acuerdo con el Colegio Americano de Ginecólogos y Obstetras en Estados Unidos, existen ciertas pautas para la mujer embarazada que quiere continuar su práctica deportiva, sin generar riesgos para ella y/o su bebé, en función de su tipo actividad:
MUJERES SANAS: se recomienda realizar pocas restricciones y llevar a cabo programas regulares e individualizados con base en ejercicios aeróbicos de poca intensidad, además de su control genecológico y plan de alimentación e hidratación.
MUJERES SEDENTARIAS: se aconseja comenzar un programa de ejercicio físico en el segundo trimestre del embarazo, de forma gradual y de baja frecuencia e intensidad (caminar, yoga, natación, gimnasia suave y bicicleta estática).
MUJERES QUE YA REALIZABAN EJERCICIO FÍSICO: para ellas se permite continuar con su entrenamiento sin demasiadas modificaciones.
MUJERES CICLISTAS: se puede practicar hasta el último mes de gestación, siempre y cuando no se superen las intensidades del umbral aeróbico; además, se recomienda evitar entrenamientos muy intensos o participar en competencias.
Si la futura mamá está sana, la única limitación para subirse a la bici es el propio peso y el volumen, por ello se recomienda hacer uso de una bicicleta estática con sillines anchos y cómodos, y practicar una pedaleada de baja intensidad, sobre todo en los últimos meses de embarazo. Recuerda que estas son recomendaciones generales. Tu médico podrá resolver las dudas que tengas respecto a este tema.