Si tan solo algunas de esas calorías gastadas en el ejercicio se aprovecharan

En la naturaleza las fuentes de energía son inagotables; sin embargo, no todas son lo suficientemente eficientes o muchas veces se desaprovechan. Un ejemplo de esto es cuando andamos en bicicleta, saltamos, corremos o bailamos, y la energía que se produce durante este tipo de actividades casi nunca es aprovechada. ¿Qué pasaría si esas calorías que gastamos en nuestra actividad física pudieran ser captadas para producir energía? Afortunadamente ya hay quienes han conseguido hacerlo. SIGUE LEYENDO ABAJO >>

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Ya lo hemos escuchado antes: “La energía no se crea ni se destruye, sólo se transforma”. Así reza la memorable frase con la que Antoine Lavoisier se refería a la Ley de la conservación de la energía. Y esto viene al caso para entender como es que ésta se transforma en nuestros cuerpos. La energía que nos permite realizar nuestras actividades cotidianas (incluyendo la actividad física) proviene de los alimentos que ingerimos y de nuestras reservas corporales, y nos sirve de combustible cuando nos ejercitarnos; es entonces cuando la energía empleada emana de nuestro cuerpo, la cual generalmente no es captada por ningún sistema y termina disipándose en la atmósfera, principalmente en forma de calor.
Afortunadamente ya existen diversas formas en las que se puede hacer deporte aprovechando esa energía. Esto se logra gracias a varias tecnologías que transforman la energía cinética (el movimiento) en electricidad. Las posibilidades son diversas, por ejemplo:
Bicicletas que recargan su motor eléctrico al frenar
Dinamos magnéticos que le dan luz a los autobuses urbanos
Zapatillas y pantalones deportivos que recargan móviles o aparatos de MP3
Baldosas que generan energía con las pisadas
A continuación se describen algunas de las tecnologías más populares.
Energía proveniente de la bicicleta
Además de las ya conocidas ventajas derivadas del uso de la bicicleta, se aúna la ventaja de la producción de energía. Un grupo de investigadores del Instituto Tecnológico de Massachussetts (MIT) ha diseñado un modelo con un sistema KERS, que aprovecha la energía cinética acumulada en el frenado para su uso posterior en un motor eléctrico. La bicicleta se llama “The Copenhagen Wheel” (la rueda Copenhague) en honor a la cumbre del cambio climático celebrada en esta ciudad. El vehículo integra varias tecnologías que informan a su usuario de la velocidad, la distancia recorrida, los niveles de contaminación, la proximidad de amigos, conexión para el iPhone, así como un sistema antirrobo que avisa a su propietario por SMS. Sus responsables esperan que su precio sea similar al de otras bicicletas eléctricas.
Existe otra propuesta desarrollada por Magtenlight, la cual propone una versión más moderna y mejorada de la clásica dinamo, donde el movimiento de las ruedas es aprovechado para dar luz y evitar el uso de las contaminantes pilas. El aparato provee de energía incluso cuatro minutos después de estar detenida la bicicleta, para iluminar una luz de posicionamiento. Lo anterior gracias a un sistema basado en el magnetismo y, por tanto, no fricciona ni frena a la rueda, a la vez que proporciona una iluminación más intensa.
Por su parte, el diseñador Chiyu Chen ha concebido un sistema denominado Hybrid2, para incentivar el uso conjunto de las bicicletas y los autobuses públicos. La idea consiste en una plataforma de alquiler de bicicletas capaces de almacenar la energía cinética que luego aprovecharían los autobuses eléctricos o híbridos urbanos. Los usuarios recogen la bicicleta en el punto de estacionamiento y, al devolverla, se descarga la energía en una red inteligente. Los ciudadanos que devuelven cargada la bicicleta reciben créditos para su próximo pase de autobús. Las bicicletas podrían llevar placas solares y un sistema de identificación electrónico para evitar su robo.
Energía producida de saltar y correr
La principal fuente de energía derivada de actividades cardiovasculares –como saltar, trotar o correr– puede provenir de los gimnasios. En Florida (Estados Unidos) la empresa ReRev ha fabricado un sistema que convierte a las máquinas de correr en generadores eléctricos. El aparato produce una corriente continua que se envía a un transformador para que pueda llegar a la red. Según sus creadores, una máquina de entrenamiento con este sistema puesta en marcha durante media hora es capaz de generar unos 50 vatios de potencia, suficiente para mantener durante dos horas y media una bombilla de bajo consumo, cargar un teléfono móvil seis veces, o hacer funcionar un ordenador portátil durante una hora. Esta tecnología se ha instalado en casi 200 máquinas de gimnasios y universidades de todo el país.
Ville Kaajakari, ingeniero de la Universidad Tecnológica de Lousiana (Estados Unidos), ha creado una zapatilla deportiva que contiene un pequeño generador en su suela. Cuando el usuario se mueve, genera una recarga piezoeléctrica capaz de alimentar baterías o aparatos electrónicos pequeños en tiempo real. Según su creador, las zapatillas se basan en una nueva tecnología que utiliza transductores de cerámica, un material resistente y económico que no reduce el confort de la playera. Dicho dispositivo se encuentra en fase de optimización.
Otra alternativa fue propuesta por Hyun Joo Lee y Eu Tteum Lee, quienes crearon el “Jumping Light”, un aditamento que proporciona luz a través de un par de asas que también funcionan como linternas. Éstas se recargan con el movimiento del usuario y cada una de ellas lleva una bombilla LED y un indicador de energía.
Inesa Malafej y Arunas Sukarevicius también tienen su propuesta: el “Dancepants”, unos pantalones de deporte que convierten en electricidad la energía cinética al correr o al saltar. La idea es que no sea sólo la clásica prenda ajustada con bolsillo para el reproductor de MP3, sino que además lo pueda recargar.
Energía paso a paso
Caminar es una actividad que, realizada a diario, ofrece enormes beneficios para la salud y puede generar energía en las ciudades. ¿Cómo? A través de un conjunto de baldosas (que en el mercado son conocidas como POWERleap) que convierten la energía de las pisadas en electricidad a través del efecto piezoeléctrico. De manera similar, la empresa Pavegen Systems ha creado una baldosa para aprovechar la energía cinética del paso de las personas. Sus responsables aseguran que cinco de estas baldosas ubicadas en una calle transitada tienen la capacidad para iluminar una parada de autobús durante toda la noche. Además, están construidas con materiales reciclados. Pavegen ha probado su sistema en varios lugares de Reino Unido, incluido Londres, y espera distribuirlo en otros lugares del mundo. Este tipo de tecnología que absorbe la energía de las pisadas también se aprovecha en dos discotecas, Off Corso en Rotterdam (Holanda) y Club4Climate de Londres. Sus responsables quieren proponer una nueva idea de discoteca sostenible que genera parte de sus necesidades energéticas.
Esperemos que estas y nuevas tecnologías comiencen a distribuirse en todas las ciudades y podamos optimizar los recursos para la generación de energía.