Sugerencias para cenar ligero sin quedarte con hambre

Hacer una cena ligera no tiene por qué significar quedarse con hambre. Es más bien una forma idónea para compensar los excesos alimentarios de la jornada, equilibrar la alimentación y ayudar al intestino a digerir mejor y, con ello, dormir bien. En este artículo te ofrecemos propuestas de cenas ligeras, que pueden prepararse de una manera sencilla y sabrosa. SIGUE LEYENDO ABAJO >>

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Por lo general, cuando cenamos no lo hacemos con la misma abundancia que las comidas del mediodía. La cena, además, es un momento idóneo para reservar la ración de proteína diaria, sobre todo cuando nuestro propósito consiste en bajar de peso. Sin embargo, hay ocasiones en las que ciertas circunstancias –como el cansancio, los compromisos sociales o la simple falta de previsión– propician que la cena se convierta en un alimento muy pesado, con las consecuencias que esto acarrea: problemas de acidez, dolor abdominal, inflamación intestinal, indigestión y un pésimo descanso.
Podemos evitar recurrir a los bocadillos ricos en sal, azúcares y grasas, o a los alimentos precocinados, como un medio para resolver la última comida del día. Es cuestión de hacer un esfuerzo por organizarse y desechar la idea de que una cena ligera solamente consiste en ensaladas o pequeños bocados del recalentado de la tarde.
En realidad, cenar ligero es una recomendación que debe tomarse en cuenta, sobre todo si queremos propiciar un buen descanso y evitarle sobrecarga al intestino. Además, la buena noticia es que esto se puede lograr con un menú de buen gusto.
Ejemplos de cenas ligeras
En casa puedes juntar los ingredientes necesarios para preparar una rica cena, cuya preparación también sea sencilla. Aquí te mostramos algunos ejemplos de lo que debe contener tu cena para que sea ligera:
PASTAS O ARROZ. Este tipo de alimentos ayuda a terminar de reponer la energía para compensar el desgaste energético del día. Se recomiendan pastas sin demasiada grasa o arroz (preferentemente al vapor), o bien, consumir cereales integrales que aportan fibra y aceleran la sensación de saciedad. Las pastas pueden complementarse con leguminosas para favorecer una buena digestión (por ejemplo, arroz con lentejas).
PESCADOS. Comer pescado en la cena garantiza un aporte de proteínas de excelente calidad, permite una buena digestión y promete un buen sueño. Se pueden hacer “sandwichitos” de salmón, sardinas, anchoas o atún (cocinados con ajo, aceite de oliva, vino blanco, perejil, sal y especias), que pueden ser acompañados con pequeñas ensaladas o verduras cocidas, salteadas o asadas.
BOCADILLOS. Los burritos hechos con tortilla de harina o de maíz, son una buena opción para evitar el consumo de pan de sal. El secreto también está en los ingredientes del relleno, el cual puede consistir en carne magra picada (res o pollo), atún o verduras (ya sea crudas, asadas o salteadas y con el mínimo de aceite). Asimismo, evita complementar tu bocado con salsas cremosas, condimentos o alimentos grasos.
CREMAS O SOPAS FRÍAS. Este tipo de alimentos, además de ser ligeros y refrescantes, llenan el estómago sin crear una carga para tu estómago. Puedes hacer uso de verduras y hortalizas como base para preparar cremas o sopas, que adicionalmente te pueden brindar distintas propiedades saludables: diuréticas (sopa de apio y manzana) o antioxidantes (gazpacho, sopa de tomate o de betabel).
Con estas opciones, puedes programar menús de forma más saludable y sin irte a la cama con hambre. Recuerda que cada persona tiene un requerimiento de energía diferente y esto incide directamente en el tamaño de las porciones que has de comer. Las sugerencias que planteamos aquí son recomendaciones generales y no necesariamente resultan eficaces para todas las personas, ya que cada una tiene sus preferencias y a veces existen ciertas limitaciones alimentarias. Por ello, te sugerimos pidas el consejo de un experto en nutrición.
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